Llegaste a mí como el soplo del aire,
subitamente entraste en mi vida,
llenaste mi momentos de alegría,
y me mostraste el sabor de un beso.
A tí te he mostrado quién soy,
nada he dejado oculto para tí,
ni yo me conocía de tal forma,
mi alma he dejado desnuda ante tí.
Labios como los tuyos no he probado,
dulce sabor que deseo cada nuevo día,
así como el roce de tus cabellos en mi rostro
y la calidez de tu mano junto a la mía.
miércoles, 17 de octubre de 2007
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
